domingo, 11 de octubre de 2009

"Mi confrontación con la docencia"

Me inicie como maestra en el 2003 cuando un amigo de la Universidad me pidió que lo cubriera en la preparatoria donde él trabajaba, ya que él asistiría a un congreso, para eso, yo trabajaba al 100% en la industria, tuve que pedir permiso de muy mala gana en la fábrica e ir a cubrir la clase de mi amigo (no podía negarme a hacerle ese favor, ya que fue de mis mejores amigos en la Universidad), recuerdo que preparé mi clase y ahí voy a “lidiar” con 50 chiquillos, comencé la clase de química y conforme iba dando mi explicación surgió en mi interior algo que aunque suene trillado no puedo describir con palabras, aún recuerdo sus rostros y la total atención a la clase, y cuando les tocó a ellos resolver los problemas lo hacían muy pronto y con mucha emoción, corrían a hacer fila para que se los revisara, continué con el siguiente tema, dieron el timbre y ningún muchacho se levantó, me tuve que retirar cuando llegó el profesor de la siguiente clase, y aún escucho a los chicos diciéndome: ¡Maestra quiere ser nuestra maestra de química! ¡Siga cubriendo al profe! ¡Muchas gracias Maestra!. Salí de ahí con todas mis estructuras movidas y descubrí realmente mi vocación. Llegando a casa le platiqué a mi esposo lo sucedido y le dije que tenía el deseo de renunciar a la fábrica e irme de maestra, él me vió muy emocionada y me dijo que me apoyaba al 100% .Al siguiente día presenté mi renuncia más no fue aceptada y me pidieron que capacitara durante un mes a un ingeniero o ingeniera que quedara en mi lugar. Así fue y comencé a buscar escuelas de nivel medio superior donde pudiera trabajar, un vecino me platicó del CETI, nunca lo había visto y estaba a 10 minutos de mi casa, pedí trabajo, presenté mi examen de oposición y aquí estoy. El ser maestra está dentro de mis tres mayores satisfacciones: ser Esposa de Oscar, ser Mamá de Aura Sofía y ser Maestra.

La docencia me ha llenado de satisfacciones que no pueden ser cuantificadas y sólo pueden ser percibidas y apreciadas por corazones nobles: el brillo en los ojos de un alumno que ha logrado comprender un tema difícil, el ir por los pasillos y que los muchachos se detengan para ofrecerme gusgerías que van comiendo, cuando me encuentro en la calle a algún exalumno, nos saludamos con mucho gusto y me dice que no ha olvidado nuestras clases tan divertidas, cuando soy sinodal y veo al profesionista que estamos devolviendo a la sociedad, rico en habilidades, conocimientos y actitudes que distan mucho de cuando fueron alumnos de nuevo ingreso.

Mi insatisfacción como docente no es propia del aula, sino de los procesos administrativos, que tampoco son propios de personas en específico, sino de los trámites y procesos burocráticos, por ejemplo, si hace falta un reactivo de laboratorio tiene que pasar un año para que sea licitado y adquirido.

3 comentarios:

  1. ¡Qué tal Consuelo!

    Felicidades por tu alto compromiso, pero sobre todo amor por la docencia pues se nota que disfrutas mucho estar frente a los alumnos ayudándolos a construir conocimientos y pesonalidades. Hay quienes han estudiado para maestros y no encuentran pasión en lo que hacen y hay quienes llegaron a ser docentes por circunstancias de la vida y abrazan la profesión como una forma de vida, como en tu caso, tus alumnos salen ganando al tenerte como su maestra.

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  2. Hola Consuelo :)

    En realidad admiro mucho tu vocación que tienes en la docencia, porque renunciaste a tu trabajo para desempeñarte en la mejor profesión del mundo el ser Docente. La primera experiencia que tuviste, te ayudo a descubrir en realidad tu vocación y en realidad te felicito, porque eso te ayuda a tener más compromiso, responsabilidad y pasión para el diseño de las actividades de aprendizaje. El amor que tiene hacia la docencia se ve reflejado en el nivel que trabajas ya que los adolescentes necesitan mucho de docentes como tú. ¡Felicidades!

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  3. Hola Consuelo Ozevely:
    Sabes creo que el ser docente efectivamente te deja muchas satisfacciones y más al estar cerca de los jóvenes, a mi en lo personal me encanta trabajar con ellos, pues tienen una energía inexplicable que te la contagian, así que yo como adulto la disfruto enormemente, claro de ves en cuando, uno debe de marcar los limites y prestarles la ayuda que solicitan y más cuando tienen problemas familiares.
    Atentamente
    Martha Patricia Téllez Rodarte

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